Confundido, más bien traicionado. Eso era como me encontraba el día de ayer, recibir llamadas nunca han sido lo mio y menos cuando tengo el presentimiento de que me destrozarán, así y como si fuera poco, lo soltó.
Me dijo la verdad y eso no se lo niego ni mucho menos lo reprocho, simplemente me doy cuenta de que la verdad a veces se torna cruda y dolorosa, ya en ese momento yo me encontraba sumergido en un estado depresivo, quería destrozar, y así fue, una pobre escoba tuvo que pagar mi desesperación, mi frustración.
Y es que a veces uno no quisiera ser así, te lo planteas muchas veces, lo que harás y no harás en una relación, pero bueno todo se te olvida justo en el momento necesario, siempre he querido ser paciente pero hay momentos en que mi paciencia se esconde como un cangrejo ermitaño en su caparazón, y por más que trates de jalarlo al exterior este se destrozará, así actúa mi paciencia cuando se pone elitista y ella decide por mi; practicamente la destroze; destroze mi paciencia, jale de más y solo salió la sangre y los pedazos de entrañas.
Justo cuando me encontraba así, recibí otra llamada, y no fue más que una prolongación de mi indignación de aproximadamente unos veinte minutos.
Ya mas resignado y con la promesa de que me volvería marcar justo cuando llegara, entro en mi el paso que le sigue a la desesperación; la tranquilidad, si suena tonto pero en mi caso es la parte que mas disfruto de este sentimiento.
Pensando un poco más las cosas y como nunca se me ha dado el ser rencoroso y mucho menos orgulloso (uno de mis peores defectos), decidí marcarle, con la excusa de desearle un buen viaje y es que aunque estuviera mal creí que era lo mejor que podía hacer. Y así fue y me hizo sentir un poco más tranquilo, en la llamada se reitero que me volvería a marcar...
Después de pendejear un rato en la "internet", empezó a brotar de las profundidades de mi carcomido ser, la exitación y desesperación de no recibir la llamada. Espere, espere más y más, hasta que decidí ser yo el que marcara, y cuando lo hice la dulce voz de la mujer del buzón me hizo notar que no estaba disponible y entonces mi tranquilidad por segunda vez en el día estallo.
Marque estúpidamente muchas veces pero lo mismo, la bella voz me respondía, y así fue por el lapso de toda la noche, maldigo el ser tan "preocupon".
En la mañana recibí dos mensajes, aclarándome todo sobre la noche anterior, y pues sin más entro mi enojo, decidí no marcar, y en los momentos en que pensé en hacerlo abofeteaba a la estúpida vocecita que me decía lo hiciera.
Mi mente estaba llena de coraje y estúpidas suposiciones que no son más que el bello producto que te crea el amor; inseguridad, ahora ya no era preocupación, sino saber con quién se encontraba, y pues eso como a todo mortal le afecta y le crea un arma que es la de pensar en como vengarse. Mi fértil mente ya había creado todo un escenario donde no correría sino más que veneno en su más pura representación. Así estaba planeado hasta que recibí una llamada de ella, y como siempre suele suceder lo planeado nunca se lleva acabo, pues mi plan sólo fue víctima de esta máxima.
Me desarme, su llanto lo logro, al momento de oírla, todo (aunque algo de mí no lo quería) me venció, y mi voz cambio a una serena voz que ni yo mismo reconocía, y así fue, otra vez me doy cuenta de que débiles somos los hombres, un ser tan delicado logro por enésima vez ganarme.
Creo compañero míos y universo del internet, que he caido en el amor, ahora me siento capaz de perdonarlo todo, bueno no todo.
Me dijo la verdad y eso no se lo niego ni mucho menos lo reprocho, simplemente me doy cuenta de que la verdad a veces se torna cruda y dolorosa, ya en ese momento yo me encontraba sumergido en un estado depresivo, quería destrozar, y así fue, una pobre escoba tuvo que pagar mi desesperación, mi frustración.
Y es que a veces uno no quisiera ser así, te lo planteas muchas veces, lo que harás y no harás en una relación, pero bueno todo se te olvida justo en el momento necesario, siempre he querido ser paciente pero hay momentos en que mi paciencia se esconde como un cangrejo ermitaño en su caparazón, y por más que trates de jalarlo al exterior este se destrozará, así actúa mi paciencia cuando se pone elitista y ella decide por mi; practicamente la destroze; destroze mi paciencia, jale de más y solo salió la sangre y los pedazos de entrañas.
Justo cuando me encontraba así, recibí otra llamada, y no fue más que una prolongación de mi indignación de aproximadamente unos veinte minutos.
Ya mas resignado y con la promesa de que me volvería marcar justo cuando llegara, entro en mi el paso que le sigue a la desesperación; la tranquilidad, si suena tonto pero en mi caso es la parte que mas disfruto de este sentimiento.
Pensando un poco más las cosas y como nunca se me ha dado el ser rencoroso y mucho menos orgulloso (uno de mis peores defectos), decidí marcarle, con la excusa de desearle un buen viaje y es que aunque estuviera mal creí que era lo mejor que podía hacer. Y así fue y me hizo sentir un poco más tranquilo, en la llamada se reitero que me volvería a marcar...
Después de pendejear un rato en la "internet", empezó a brotar de las profundidades de mi carcomido ser, la exitación y desesperación de no recibir la llamada. Espere, espere más y más, hasta que decidí ser yo el que marcara, y cuando lo hice la dulce voz de la mujer del buzón me hizo notar que no estaba disponible y entonces mi tranquilidad por segunda vez en el día estallo.
Marque estúpidamente muchas veces pero lo mismo, la bella voz me respondía, y así fue por el lapso de toda la noche, maldigo el ser tan "preocupon".
En la mañana recibí dos mensajes, aclarándome todo sobre la noche anterior, y pues sin más entro mi enojo, decidí no marcar, y en los momentos en que pensé en hacerlo abofeteaba a la estúpida vocecita que me decía lo hiciera.
Mi mente estaba llena de coraje y estúpidas suposiciones que no son más que el bello producto que te crea el amor; inseguridad, ahora ya no era preocupación, sino saber con quién se encontraba, y pues eso como a todo mortal le afecta y le crea un arma que es la de pensar en como vengarse. Mi fértil mente ya había creado todo un escenario donde no correría sino más que veneno en su más pura representación. Así estaba planeado hasta que recibí una llamada de ella, y como siempre suele suceder lo planeado nunca se lleva acabo, pues mi plan sólo fue víctima de esta máxima.
Me desarme, su llanto lo logro, al momento de oírla, todo (aunque algo de mí no lo quería) me venció, y mi voz cambio a una serena voz que ni yo mismo reconocía, y así fue, otra vez me doy cuenta de que débiles somos los hombres, un ser tan delicado logro por enésima vez ganarme.
Creo compañero míos y universo del internet, que he caido en el amor, ahora me siento capaz de perdonarlo todo, bueno no todo.
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